Pelinita – el remedio heredado de los abuelos

Ajenjo, ajenjo dulce o Artemisia Annua (nombre científico) es una de las 180 especies de ajenjo que existen actualmente en el mundo. Planta originaria de China, no debe confundirse con el ajenjo blanco (Artemisia absinthium), famoso por su sabor amargo y que crece incluso en nuestro país.

Si en la medicina tradicional china se utiliza para combatir la fiebre y la malaria, respectivamente, tras varios estudios clínicos e investigaciones científicas, se ha demostrado que el ajenjo se puede utilizar como tratamiento complementario (adicional) en las terapias médicas clásicas destinadas a tratar el cáncer.

Una de las sustancias más importantes en el ajenjo es la artemisinina, la cual, según los estudios e investigaciones mencionados, tiene la capacidad de destruir las células cancerosas en el cuerpo, teniendo un carácter selectivo en este sentido (solo se atacarán las células “malas”, no sanos).

Por tanto, el tratamiento complementario con ajenjo no es tóxico y se recomienda en el tratamiento de varias formas de cáncer, a saber, tumores y leucemia. A través de su acción, la planta reduce el crecimiento de tumores, previene el desarrollo de metástasis, al tiempo que aumenta la actividad de las células NK (asesino natural) del organismo.

Además de las terapias médicas con un tratamiento tan natural, también se debe considerar la administración de suplementos de hierro para una mayor eficiencia.

El hierro también es un indicador de la existencia de células cancerosas en el organismo que, en comparación con las sanas, contienen una mayor cantidad de este elemento. La sustancia del ajenjo, la artemisinina, detecta y ataca las células que tienen más hierro, lo que conduce a una reducción significativa de las mismas.

  • Otros beneficios del ajenjo

Aunque el uso más importante es como tratamiento complementario contra el cáncer, el ajenjo también es beneficioso en otros problemas de salud, pudiendo administrarse para:

– eliminación de parásitos intestinales;

– alivio del dolor articular;

– estimulación de la digestión;

– diarrea, indigestión, gastritis y otros problemas de estómago;

– tos y migrañas;

– tratamiento de infecciones por Candida;

– mejora de las enfermedades del hígado.

Por tanto, además de sus propiedades anticancerígenas y antitumorales, el ajenjo es a la vez hepatoprotector, antiséptico, antiinflamatorio, antiinfeccioso y un buen tónico digestivo.

Disponible en forma de cápsulas, té y tintura, el ajenjo debe administrarse exactamente según lo prescrito por cada producto. Cuando se trata de tratamientos para el cáncer, los tumores o la leucemia, no sustituyen a las clásicas terapias médicas recomendadas por los especialistas, sino que deben combinarse con ellas para obtener los mejores resultados.

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