Cuando el resfriado no pasa: complicaciones bacterianas y antibióticos.

¿Su resfriado dura más de 2 semanas? Es casi seguro que tuvo una complicación, es decir, una infección bacteriana respiratoria. Esto significa que ir al médico es obligatorio y definitivamente te recetará antibióticos. Estos antibióticos deben tomarse, pero desafortunadamente no siempre funcionan con normalidad.

Cuando los microbios se vuelven resistentes a los antibióticos

La historia de la resistencia a los medicamentos de las bacterias que causan sinusitis, bronquitis, neumonía o incluso tuberculosis es larga y complicada. Aunque pueden parecer inofensivas al principio, las infecciones bacterianas respiratorias pueden causar graves problemas de salud.

La siguiente información no se aplica a las plantas que reemplazan a los antibióticos; por el contrario, estamos hablando de remedios naturales que ayudan a que los antibióticos recetados por el médico hagan su trabajo porque las infecciones resistentes a los antibióticos se han convertido en un problema grave que requiere todo el arsenal para combatirlas de forma eficaz.

Ayuda a los antibióticos y combate la infección fortaleciendo el sistema inmunológico con ASTRAGALUS

El extracto de la raíz de la planta llamado Astragalus se ha ganado una reputación para el tratamiento de infecciones bacterianas debido a sus dos fuertes efectos: el efecto antibacteriano y el efecto inmunoestimulador.

Los estudios en hospitales asiáticos muestran que los pacientes con neumonía o incluso tuberculosis pulmonar tienen un 50% más de probabilidades de recuperarse si el tratamiento contiene extracto de astrágalo. El extracto de astrágalo extremadamente concentrado equivale a resultados efectivos en infecciones bacterianas, incluidas las recurrentes.

Se recomiendan dietas de dos meses en las que se administran 0,3 gramos dos veces al día. El producto “ASTRAGAL 10 MAX” contiene esta planta en no menos de tres formas de administración. Tome una cápsula de este producto dos veces al día durante 60 días.

En la composición del producto, el astrágalo se asocia con angelica sinensis y zinc en forma biológica, y esta mezcla debe tomarse en una cura a largo plazo para estabilizar la cura de la enfermedad infecciosa y prevenir las recurrencias.

Asocie los antibacterianos recetados con un antibiótico natural: WILD OREGANO

En el tallo de la planta Origanum vulgare, conocida popularmente como pala, se encuentra un aceite volátil que destruye casi todas las bacterias responsables de las infecciones respiratorias. Las sustancias activas del aceite de orégano silvestre atacan la membrana de las bacterias patógenas, impidiéndoles absorber y metabolizar los alimentos.

Orégano salvaje

Internamente, este aceite se administra en miel: mezclar 1-3 gotas con una cucharadita de miel y se administra después de las comidas, tres veces al día, hasta que cicatrice.

Para lograr el máximo poder terapéutico, se recomienda utilizar un aceite de orégano totalmente volátil, es decir, sin diluir y sin aditivos químicos. Incluso se evitará el aceite de carvacrol que afecte su capacidad antibacteriana.

Este aceite puede dispersarse en la atmósfera de las habitaciones día y noche para acelerar el proceso de curación y evitar la contaminación del aire en las habitaciones y la transmisión de infecciones.

Compensa tu deficiencia de oligoelementos, especialmente zinc y selenio.

El zinc y el selenio, en combinación con la vitamina C, tienen efectos beneficiosos sobre el sistema inmunológico, siendo importantes para complementar la cura con fármacos antibacterianos. Los dos minerales naturales constituyen un fuerte estimulante de la inmunidad en el segmento respiratorio.

Especialmente en el caso de bronquitis y neumonía, la administración de zinc y selenio durante un período de 1-3 meses aumenta sustancialmente las posibilidades de curación. Se recomienda que el zinc y el selenio se extraigan de fuentes naturales (levadura de cerveza, mariscos) en detrimento de las sintéticas.

El zinc y el selenio sintéticos son ineficaces y pueden tener efectos secundarios (causar trastornos digestivos).

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